ESHIN
enero 31, 2006
ESHIN
enero 28, 2006

Y dejar en libertad los sentimientos, las emociones... no resulta tan sencillo.
Me siento tremendamente torpe.
Ya no sé si deseo o no compartir sólo conmigo. Dudo... me creo mi propia ansiedad. Construyo un monstruo de mil cabezas.
Me descuido.
Sólo hay algo que permanece igual, inalterable. No tener el deseo de aferrarme a nada.
A momentos pienso que ese es mi deseo más puro. Más verdad.
Me siento cansada de sentirme cansada.
Pero mañana saldrá el sol de nuevo, es casi seguro. Es casi del todo cierto que trataré de sentir lo mejor de mí.
Aun sintiéndome cansada.
Pasará otro día, otra hora, otro minuto, otro segundo, otro precioso instante.
Mi corazón y mi cabeza seguirán en lucha perpetua, incansables, retorcidos, abobinables.
La desazón y la desesperanza bailarán juntas en una noche únicamente triste. Desoladas se irán dando brincos... de puntillas, sin hacer demasiado ruido.
Ya. Nunca más dormiré como una niña chiquita. Con los brazos en aspa... sin importarle su almohada.
Primavera, 2005

Sin descanso pero en calma
sin sufrimiento pero triste
te abro sin lugar a dudas mi alma
te escondes en tu universo infinitamente ausente
te buscas sin encontrar respuesta
te levantas sin caer, te retuerces.
Te espero sin prisas...
me sacudo un mar de dudas que pesaban
no me engaño, a ratos sólo, con ninguna fantasía
Te siento ahora como te siento en este momento,
no me dejo llevar por los pensamientos
por escudos de palabras que enmarañan
Mi conciencia sólo siente, sólo se permite sentir
Y el deseo de permitirme sentir
tan solo por ser deseo pierde su aténtica propiedad.
Mi conciencia es otra cosa
Otoño 2004
- Buenos días - dijo el principito.- Buenos días - dijo el mercader.
Era un mercader de píldoras perfeccionadas que aplacan la sed. Se toma una por semana y no se siente más la necesidad de beber.
- ¿Porqué vendes eso?- dijo el principito.
- Es una gran economía del tiempo. Los expertos han hecho cálculos. Se ahorran cincuenta y tres minutos por semana.
-Y, ¿qué se hace con esos cincuenta y tres minutos?
- Se hace lo que se quiere...
[ Yo, se dijo el principito, si tuviera cincuenta y tres minutos para gastar, caminaría muy suavemente hacia una fuente...]
