A medianoche, cuando oigas de repente una invisible procesión que pasa acompañada de exquisitas músicas y voces no lamentes -en vano- las suerte que pierdes: tus trabajos perdidos, tus planes que terminaron en deseos. Como quien lo esperaba, con valor. di adiós, al sueño que se aleja. No te engañes, no digas que es un sueño, que tu oído se equivoca. No te engañes en vanas esperanzas. Como quien lo esperaba, con valor, como corresponde a alguien que lo merecía. con paso firme acércate a la ventana y escucha, con profunda emoción, sin lamentos, sin súplicas cobardes, como un último placer, los sonidos. los maravillosos instrumentos, de esta secreta procesión, y di adiós al sueño que se marcha.
3 Comments:
Ya sabes, estoy ahi, dos calles más arriba, en la calle Planeta esquina Plaza del Sol, pero al mismo tiempo, sentada en tu sofá, compartiendo contigo.
gracias por compartir tu tarde dominical y tu cálido abrazo
A medianoche, cuando oigas de repente
una invisible procesión que pasa
acompañada de exquisitas músicas y voces
no lamentes -en vano- las suerte que pierdes:
tus trabajos perdidos, tus planes
que terminaron en deseos.
Como quien lo esperaba, con valor.
di adiós, al sueño que se aleja.
No te engañes, no digas que es un sueño,
que tu oído se equivoca.
No te engañes en vanas esperanzas.
Como quien lo esperaba, con valor,
como corresponde a alguien que lo merecía.
con paso firme acércate a la ventana
y escucha, con profunda emoción,
sin lamentos, sin súplicas cobardes,
como un último placer, los sonidos.
los maravillosos instrumentos, de esta secreta procesión,
y di adiós al sueño que se marcha.
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